1. UNA HORMIGA EN UN MUNDO DESCONOCIDO



Alumna: Karla Valeria Rivera Cedeño


Un domingo una familia fue de día de campo: la mamá, el papá, la hija y el hijo. Sacaron sus cosas y los niños empezaron a jugar. Entonces, cuando era la hora de la comida, las hormiguitas salieron de su hormiguero. Una de ellas, se subió al sándwich de la niña, pero ella no se dio cuenta y se la comió. La hormiguita se asustó y empezó a nadar dentro del cuerpo de la niña: pasó por su pulmón derecho y la tenía mucho miedo porque no podía detenerse. Mientras la niña jugaba con su hermano, la hormiguita seguía nadando. Pasó por unos tubos muy oscuros, que eran los intestinos.
La niña seguía jugando y se escondió atrás de una planta espinosa, por lo que se enterró una espina en la mano. Fue rápido con sus papás, pero no se la pudieron sacar. Ellos estaban preocupados por su hija…
En eso, la hormiga navegó hacia el interior de su mano y empezó a empujar la espina hasta que logró quitarla y ¡de pronto salió por el hoyito que había hecho la espina! Como la niña como odiaba a las hormigas, la iba a matar…
— ¿Cómo una hormiga se pudo meter en mi cuerpo? ¡Qué asco!
Y cuando estaba a punto de matarla, su mamá le dijo:
— ¡No hija!, ¡no la mates!, ¿qué no entiendes que te salvó la vida? Si no hubiera sido por ella, la herida se te pudo haber infectado.
Pero a la niña le daba coraje, no quería creer que una hormiga la hubiera podido salvar… Hasta que lo creyó y jamás volvió a matar a una hormiga. Por el contrario, les empezó a dar de comer a todas las hormiguitas que veía, y entendió que a veces aquellos que crees que no pueden hacer algo, son los que más pueden.


2. LA HORMIGA QUE QUERÍA VOLAR



Alumnos: Fabián Fierro, Roberto Mora, Eulalio Jiménez, José David Ávila y Javier Corral.


Una pequeña hormiga que quería aprender a volar, para llevar el alimento a sus compañeras. Para hacerlo más rápido, salió a buscar alguien que le enseñara a volar. La hormiga caminó y caminó hasta que vio a un pajarito y le dijo:
- Hola, ¿cómo te llamas?
- Mi nombre es Pepe –contestó el pajarito
La hormiga le pidió a Pepe que le enseñara a volar, pero él le contestó:
- Lo siento mucho pero no puedo. Soy inseguro, y siempre traigo mi paracaídas.
La hormiga caminó más y vio a una ardilla mala. La hormiga le pidió que le enseñara a volar, pero como ésta era muy mala, sólo le dio una patada. Muy triste la hormiga volvió a caminar y distinguió a una zorra merodeando a un conejo y le pidió que le enseñara a volar. La zorra le dijo que no sabía volar, pero que si quisiera aprender a cazar animales, ella sería la mejor maestra.
La hormiga, deprimida, siguió caminando y vio a un águila buena y generosa, llorando le suplicó que le enseñara a volar. El águila le dijo:
- Tú no puedes volar porque no tienes alas.
Al águila se le ocurrió prestarle dos plumas… pero no funcionó. La hormiga regresó y vio a un hada sentada debajo de un hongo y le pidió que le diera alas para volar. Ella levantó un dedo y a la hormiga le salieron un par de alas. Cuando regresó a su hormiguero, todos la trataron muy bien, sobre todo porque podía llevarles alimentos más rápido.
Por eso, desde entonces, existen las hormigas con alas.


3. LA ARAÑITA QUE NO SABÍA TEJER



Alumno. Rafael Abdiel Martínez.


Existió hace mucho tiempo una arañita que no sabía tejer porque su madre murió cuando era muy pequeñita y nunca le pudo enseñar. Murió a causa de la picadura venenosa de un escorpión dorado. Tiempo después, pasó un saltamontes, encontró a la arañita y le dio miedo que ella se lo fuera a comer. Pero ella le dijo:
- No te haré daño. Más bien te quiero pedir ayuda. Yo no sé tejer, enséñame.
El saltamontes le dijo que, aunque él no sabía hacerlo, la llevaría con un conocido que quizá podría ayudarla: un viejo escarabajo que había quedado atrapado en una telaraña fuerte y pegajosa y había logrado escapar; así que fueron a visitarlo.
Al llegar, el escarabajo les contó lo que había pasado el día en que quedó atrapado; la arañita se emocionó y, después de algunas súplicas, el escarabajo aceptó ser su guía e ir con ellos en un viaje para encontrar a la poderosa araña que lo había atrapado. Después de mucho caminar, llegaron a un tronco de un árbol viejo y ahí, entre un montón de ramas, vieron a una vieja araña tejiendo su tela. Entonces, la arañita corrió gritando:
- ¡Por favor, enséñame a tejer!
La araña viejo aceptó y le enseñó. Con el tiempo, la pequeña araña creció y llegó a tejer muy bien, y nunca faltó a su promesa de que no se comería descendientes del saltamontes y el escarabajo.
Regresó al lugar donde nació y buscó al escorpión que había matado a su madre; lo atrapó con su telaraña, que era tan buena que la presa no pudo escapar, y ahí se quedó hasta que se murió.


4. EL ABEJO TEPOROCHO




Equipo: “Los Monarcas”


Había una vez un abejo que siempre volaba desde el bosque hasta la ciudad a un barrio, para conseguir licor de piña. Siempre escogía ese licor porque es muy espeso, y del color de la miel. Y así, siempre que regresaba a su colmena, llegaba borracho.
A veces, le daban un baño de agua fría y lo ponían a descansar, mientras que se deshacían de lo que para ellos era “miel extraña”. Pero él se paseaba por todo el panal. Andaba todo chueco, o tantito peor, empezaba a chulear a las hijas de la Abeja Reina. Los guardias de la colmena nunca lo podían atrapar. Y lo peor, es que siempre se les escapaba con otros dos o tres amigos contagiados por la extraña miel.
El abejo teporocho llegaba diciendo:
- ¡Pruueeeben esta riquísima miel que no podaarán dejar nunca.
- Pero casi nadie le hacía caso. Siempre lo veían cuando iba llegando, y rápidamente trataban de cerrar las puertas del panal para que no emborrachara a la comunidad.
Un día, mientras el teporocho se dirigía al barrio, en la ciudad unas abejas policías tuvieron que arrestar y mandar a la cárcel a un abejo asesino. Era fuerte y musculoso. Pero la parte más fea es que le tenía odio a los borrachos; pues ahí donde vivía, los borrachos siempre aventaban botellas de cerveza que caían directamente en su casa. Y por eso se enojaba mucho.
El abejo teporocho regresaba al panal y, por supuesto, llevaba su famosa miel de piña. Iba pasando por la celda del malvado y le preguntó si quería miel. Él contestó:
- Sí, gracias, llevo toda la mañana sin comer. -
Y cuando el abejo teporocho iba sacando el licor de su saco, se le ocurrió preguntarle ¿por qué se había convertido en un abejo asesino y había matado a otro abejo? A lo que contestó:
- Lo maté porque él estaba muy borracho. -
El abejo teporocho, muy temerosamente y tartamudeando, le dijo entonces: - Creo que se me olvidó la miel… Voy por ella…
- Y salió volando de ahí. Desde entonces, el abejo teporocho lleno de miedo, no volvió a emborracharse.


5. EL TRABAJO DE LA BALLENA



Alumna: Diana Elizabeth Larragoiti Sánchez


Había una vez una ballena que tenía mal aliento.
- Deberías cepillarte la boca ¾ le aconsejaba el pajarito.
- ¿Te has fijado en la morsa? Se lava los dientes después de cada comida y tiene los dientes blancos como la nieve, y el aliento bien fresco.
La ballena hizo caso de la sugerencia de su amiguito; y sus barbas, (así se llaman los dientes de las ballenas) quedaron tan blancas, que la contrataron para hacer la publicidad de un dentífrico en la televisión. Así es como, además de estar guapa y aseada, consiguió un buen trabajo.


6. UN DRAGÓN MUY RARO



Alumna: Diana Elizabeth Larragoiti Sánchez


Había una vez un dragón tan raro que en vez de echar fuego por la boca, como todos los dragones normales, echaba... ¡agua! ¿Creen que esto le preocupa? ¡Qué va! Estaba tan contento...Se duchaba veintidós veces diarias mientras escuchaba la radio.
Un día, anunciaron que se había reportado un incendio en el bosque. El dragón se marchó corriendo hacia allá. Arrojó verdaderas trombas de agua sobre el fuego y lo apagó en seguida.
Ahora el dragón es bombero, y le gusta tanto su casco, que no se lo quita ni siquiera para ducharse.


7. PREGUNTAS GUÍA




• De los animales que se agrupan en esta sección, ¿cuáles les parecen reales y cuáles irreales?, ¿por qué?
• ¿Creen que estos animales actúan de manera similar a los humanos?, ¿es válido que así sea en un cuento? ¿Por qué?
• ¿En qué personaje de las historias notan mayores virtudes?, ¿te identificas con alguno?