1. LA MANO DEL POZO



Equipo: “Las chicas fresas”


Hace mucho tiempo llegó a Ottawa una familia rusa integrada por el papá, Martín; y por Raquel, María, José y Carolina, los cuatro hijos. En esa época hacía mucho frío y ellos no tenían en donde vivir. Un señor que no conocían les alquiló una casa. Al llegar, vieron que su aspecto no era común. El dueño les explicó que en la noche pasaban cosas maravillosas y raras, que podían provocarles miedo. A Don Martín no le importo la advertencia y dio el primer adelanto de la renta, que consistía en quinientos dólares.
No era una casa típica, parecía un castillo… Era muy grande y oscura, nunca había luz; todo tenía que alumbrarse con velas. Pero esto no le importó a la familia, ya que les urgía un lugar donde vivir.
Lo que llamó la atención de Don Martín fue aquel grande y misterioso pozo. Les dijo a sus hijos que no se acercaran, que en caso de necesitar agua, fueran al río del pueblo. Pero como siempre, hubo alguien que desobedeció: Raquel, la más pequeña de todos.
En la noche Don Martín salió con la intención de ver las estrellas, pero como estaba nublado, no pudo verlas. Al regresar a la casa, escuchó ruidos extraños y, al volverse, vio cómo el árbol grande caminaba de un lado para otro, lo más espantoso era ver aquello tan feo (que parecía el diablo) corriendo por los alrededores del patio; mientras una bruja se paseaba por el cielo en su escoba, y una mano huesuda y de grandes uñas, surgía lentamente del pozo…
Don Martín no podía ni moverse… Había quedado atrapado en su pánico… Cuando por fin pudo hacerlo, con desesperación corrió hacia la casa y se metió en su cuarto. Ya muy tarde, se quedó dormido.
Al día siguiente le tocaba traer el agua a Raquel. Ella, por no ir tan lejos, y haciendo caso omiso de lo que su padre les pidió, salió a buscar el agua y se asomó al pozo. De repente, sintió que algo la jaló fuertemente hacia el fondo, y tan rápido, que no pudo hacer nada y se perdió en aquella oscuridad.
El padre, al ver que Raquel no llegaba, salió a buscarla al pueblo. Como no la encontró allá, dudó y finalmente lleno de temor, decidió acercarse al pozo. Al asomarse descubrió con horror el cuerpo de su hija, flotando.
Con gritos muy fuertes llamó a sus hijos para que le ayudaran a sacarla. Una vez que lo lograron, llamaron inmediatamente al doctor. Éste, de camino a la casa empezó a alertar a la gente del pueblo para que se enteraran de lo que estaba pasando en la casa de los espantos.
Al llegar a la casa encontró a la niña ya sin pulso; y con gran tristeza les comunicó que estaba muerta. Don Martín no aguantó más y se soltó a llorar. Mientras, le explicaba al doctor cómo habían sucedido los hechos.
Después de oír el relato, el doctor dijo: ¾ Lo que pasa es que el dueño del pozo, según cuentan los que lo conocieron, murió de decepción porque la muchacha a la que quería no le correspondió. Entonces, juró llevársela algún día con él, aunque fuera por la fuerza. Y como Raquel era tan parecida… pues decidió llevársela.
Desde entonces, en el cielo hay una estrella que tilita, justo arriba del pozo, Aparece desde muy temprano y desaparece ya muy tarde…
Ella es Raquel, que con desesperación te pide que la ayudes, ¿te vas a atrever a hacerlo?


2. LA CABAÑA CORREDORA



Equipo: “La letra escarlata”


Una vez una maestra invitó a sus alumnos a acampar varios días a orillas de un río. Pidió cobijas, comida, lámparas y casas de campaña.
Al día siguiente se fueron todos al campamento. Estuvieron jugando en el río hasta que la maestra dijo que ya era hora de montar las tiendas de campaña para dormir. Pero entre los niños había cinco muy “creídos”, que pensaron que sería mucho mejor pasar la noche en una cabaña abandonada que vieron a lo lejos. Y entonces, mientras todos dormían, se dirigieron a la misteriosa cabaña.
Durmieron muy bien esa noche, pero al día siguiente descubrieron que se encontraban a orillas de otro río. Salieron y vieron que ahí la gente caminaba al revés, apoyados sobre sus manos, y con los pies en alto, sin zapatos. Se espantaron y preguntaron porqué no caminaban como ellos. A lo que les contestaron que un mal día había pasado una bruja y se burlaron de ella. Entonces, los había condenado a caminar así. Se espantaron aún más y regresaron a la cabaña.
Durmieron otra vez, y al despertar, estaban en las márgenes de otro río totalmente diferente. Ahí la gente caminaba en cuatro patas. Al preguntar el porqué, les contestaron que un día había pasado una bruja pidiendo comida, y como nadie le quiso dar, echó su maldición.
Asustados, llegaron a la concusión de que la cabaña estaba embrujada y que por la noche caminaba y cambiaba de lugar. Así que decidieron regresar ahí, para ver si los devolvía al campamento donde estaban su maestra y sus compañeros. Pero no fue así. Esta vez la cabaña los llevó a un lugar donde todos caminaban hablando como loquitos. La razón era que un día una bruja pasó por ahí pidiendo un lugar para vivir, y como nadie quiso prestarle su casa, los condenó a caminar así.
Muy desesperados y hambrientos, los niños regresaron a la cabaña y vieron que en una esquina estaba escrita una fórmula. Siguieron las instrucciones, y poco después, tras un rato que se les hizo eterno, por fin pudieron ver a sus demás compañeros y a su querida maestra, que estaba enojadísima y llorando. Ellos prometieron hacerle caso en todo, y ya no ser tan creídos.


3. EL CRÁNEO


Equipo: “Los temibles cocodrilos” (Jorge y Jamahi)
En el Distrito Federal vivía un señor como de sesenta y ocho años que venía del trabajo, y se sentó sobre una piedra a descansar. De pronto, se encontró con un cráneo… No sabía si era humano o de algún animal, pero lo recogió y se lo llevó a casa. Lo metió en su morral y luego lo escondió en su cuarto. No quería informarle nada a su esposa, porque seguro se espantaría y lo tiraría.
En la noche, mientras la señora rezaba, el cráneo comenzó a reírse. Ella se asustó mucho porque no sabía de dónde provenía la risa. No podía ser de afuera porque la casa no tenía ventanas. Entonces pidió ayuda a su esposo.
Después de dudar un rato, al señor no le quedó más que contar a su esposa la verdad sobre el cráneo: que lo había encontrado a la orilla de un río de aguas negras y todo eso.
La señora decidió entonces que al otro día, muy temprano, regresaría al río para tirar el famoso cráneo, pues le daba mucho miedo tenerlo en casa. Y así lo hizo. Un día después, se enteró de que el río había amanecido totalmente limpio, con agua dulce y todo.
El señor fue a ver si era cierta esta noticia y encontró un papelito que decía: “Escarba bajo la piedra donde estás sentado y encontrarás un premio por tu hospitalidad”. Escarbó y se encontró muchas monedas de oro.
Desde entonces, ese río es conocido como La Piedad; y el señor no ha tenido que trabajar, ya que se hizo millonario.


4. PREGUNTAS GUÍA



¿Hasta qué punto la curiosidad te ha metido en problemas?
En el hilo conductor de los cuentos, ¿podría hablarse de la existencia del destino?
¿Alguna vez te ha pasado algo extraño que te hiciera sentir miedo?, si quieres, compártelo con nosotros.
¿Crees que puedan existir maleficios, hechizos o embrujos?